Madrid, una tierra fértil para un nuevo tipo de coleccionista

por Ludovica Cadario

Desde que empecé a dirigir la oficina de Madrid de MTArt Agency, muchos de mis contactos internacionales me pidieron mi opinión sobre el panorama artístico español, tanto desde el punto de vista del mercado como desde el punto de vista de la oferta. Según la última encuesta realizada por la Fundación La Caixa, el mercado del arte español representa solo el 2% del mercado europeo. Sin embargo, España, y en particular su capital Madrid, ofrece una de las mayores ofertas culturales de Europa. Justo en esta discrepancia veo la clave para definir por qué Madrid ofrece un terreno fértil para la promoción de un arte que inspire a todos y para fomentar el coleccionismo entre un público ya fiel pero que, por diversos motivos, todavía no se identifica con la figura del coleccionista.

La riqueza de la oferta cultural en el ámbito de las artes visuales en Madrid se manifiesta sin duda en su eje vertebrador, el famoso Paseo del Arte, formado por los tres grandes museos, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo del Prado y el Centro de Arte Reina Sofía. Este continua por el Barrio de las Letras que a su vez culmina con las grandes galerías de la calle Doctor Fourquet. El momento más emocionante del año para Madrid y para el arte contemporáneo español es sin duda la Semana del Arte, que tiene lugar cuando la feria internacional ARCO abre sus puertas al público. Madrid se convierte en estos días en el centro de todas las iniciativas artísticas y un importante puente entre Europa y América Latina. Durante esta semana la oferta se multiplica acogiendo ferias comerciales especializadas que se convierten en citas imprescindibles para los amantes del arte contemporáneo.

Creo que el motivo por el que estas ferias y eventos satélites han florecido se debe a un hecho peculiar del panorama artístico madrileño, que no he encontrado en otros lugares como Milán o Zúrich, ciudades donde tuve el privilegio de vivir y trabajar durante algunos años. ARCO, de hecho, desde sus orígenes y en comparación con otras grandes ferias internacionales, siempre ha tenido una alta presencia de público, compuesto no solo por coleccionistas o expertos del sector, sino también por público general. Para dar una idea, ARCO 2019 recibió a 100.000 personas, ARCO 2020 llegó a 93.000 visitantes a pesar de que la COVID amenazaba ya con llegar a España. Estas cifras son enormemente distintas a las ferias de mayor peso a nivel europeo, como por ejemplo Basilea o Colonia que acogen entre 20.000 y 30.000 personas. Esto demuestra que para los españoles y en particular para los madrileños, el evento anual de ARCO es visto como una gran oportunidad para descubrir los mejores talentos nacionales e internacionales e inspirarse con sus obras. El hecho de que Madrid tenga este potencial justifica por ejemplo que Patrizia Sandretto Re Rebaudengo haya decidido abrir la segunda sede de su prestigiosa fundación justo en Madrid con el objetivo de hacer crecer su modelo y difundir las prácticas con las que ha estado apoyando a artistas jóvenes en Italia desde veinte años cumpliendo un importante papel social.

Así, a pesar de los datos que indican que el arte español cubre solo un pequeño porcentaje del mercado europeo, sin duda lo que se muestra en las ferias atrae el público madrileño.

Creo que una de las razones por las que un evento comercial como ARCO se convierte en un evento cultural multitudinario, es el hecho de que cuando se fundó esta feria en 1982 tras la dictadura, se concibió como una gran oportunidad para descubrir los significados y mensajes que el arte más actual transmite y construir así un nuevo futuro, libre y emancipado. Esa gran peculiaridad sigue hasta hoy y define también otras iniciativas. De hecho, otro ejemplo relevante de cómo el aspecto comercial y el de los contenidos artísticos siguen acogidos con entusiasmo por el público, es la feria satélite de ARCO JustMAd, que gracias a la dirección artística de la comisaria y activista Semíramis González, ha definido su línea principal la de apostar por discursos feministas y ambientalistas.

En conclusión, Madrid cuenta con un público curioso, involucrado y acostumbrado en reconocer el valor del trabajo de los artistas y su papel en construir una sociedad mejor. Este público creo que está preparado para dar el paso y captar el mensaje de MTArt Agency, “No inviertas en arte, invierte en artistas”. De hecho el primer consejo que damos a la hora de adquirir una obra es la de identificarse con ella, con su estética y con los valores que el artista quiere transmitir. Así surge la emoción y el deseo de empezar a disfrutar de ella en el día a día en privado.

 

 

 

por Ludovica Cadario

Ludovica Cadario es una comisaria y gestora cultural que ha puesto en marcha la primera oficina de MTArt Agency en España. Ludovica estudió Historia del Arte en Milán y más tarde cursó un Máster en Comisariado y Mediación en Zúrich. Trabajó para el departamento de Arte Contemporáneo de la Universidad de Zúrich y desde hace unos años vive en España, colaborando con distintas ferias internacionales.  A lo largo de estos años ha construido una sólida red internacional que ha favorecido un intercambio en el ámbito del arte contemporáneo entre Italia, España y Suiza. Ahora dirige la oficina de MTArt Agency en Madrid.

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